Las fugas de agua no esperan el momento oportuno. Cuando una fuga se produce cuando no hay nadie en casa, los daños se propagan rápidamente porque no hay intervención inmediata.
Ya sea que estés trabajando, durmiendo o viajando, la ausencia elimina la única protección de la que dependen la mayoría de los hogares: la atención humana. Es entonces cuando las fugas se vuelven más peligrosas.
Las filtraciones continúan sin interrupción
Cuando no hay nadie en casa, el agua fluye libremente.
No hay apagado manual.
Las horas se convierten en días rápidamente
Una fuga que comienza durante la noche puede continuar durante todo el fin de semana.
El flujo extendido aumenta dramáticamente el daño.
Los daños estructurales se aceleran
El agua se propaga a través de pisos, paredes y techos.
Los materiales absorben la humedad continuamente.
El agua llega a zonas eléctricas y ocultas
Las fugas pueden entrar en contacto con el cableado o las tomas de corriente.
Los riesgos de seguridad aumentan.
El moho comienza a formarse antes de que regreses
Los ambientes húmedos promueven el crecimiento rápido de moho.
El moho suele aparecer en cuestión de días.
Las reclamaciones de seguros se vuelven más complejas
Los daños prolongados aumentan los costos de reparación.
Algunas pólizas limitan la cobertura por fugas a largo plazo.
Los vecinos a menudo descubren el problema primero
Las fugas pueden propagarse a unidades adyacentes.
Los daños se descubren tarde.
El regreso a casa se convierte en un shock
Los pisos se deforman, las paredes se manchan y los olores persisten.
La limpieza es una tarea extensa y estresante.
Por qué el ausentismo es el mayor factor de riesgo
La detección humana se elimina de la ecuación.
Las fugas se comportan sin control.
Reflexiones finales
Una fuga de agua en una tubería mientras estás fuera puede transformar un problema menor en un desastre mayor. Las casas necesitan protección que funcione incluso cuando no hay nadie presente.