La mayoría de los propietarios subestiman lo destructiva que puede ser una sola fuga. Lo que empieza como un goteo lento suele convertirse en un daño generalizado en cuestión de horas.
Cuantificar el impacto del daño causado por el agua ayuda a explicar por qué el tiempo de respuesta (y el apagado automático) importan más de lo que la mayoría de la gente cree.
Una pequeña fuga se acumula rápidamente
Incluso las fugas menores liberan galones con el tiempo.
El flujo continuo multiplica los daños.
El agua se extiende más allá del área visible
Los pisos, las paredes y el aislamiento absorben la humedad.
El daño se extiende lejos de la fuente.
Los materiales estructurales son altamente vulnerables
Los paneles de yeso se debilitan cuando están saturados.
La madera se hincha y se deforma.
Los daños ocultos aumentan los costos de reparación
La remediación del moho añade gastos.
Los sistemas eléctricos pueden verse afectados.
El tiempo multiplica las pérdidas financieras
Los minutos pueden ahorrar miles.
El apagado retrasado aumenta el alcance de las reparaciones.
La cobertura del seguro tiene límites
Los deducibles reducen los pagos.
Es posible que algunos daños no estén cubiertos.
Los costos indirectos a menudo se pasan por alto
Reubicación temporal.
Propiedad personal perdida.
Por qué un apagado temprano lo cambia todo
Detener la expansión de los límites al agua.
Los daños siguen localizados.
Economía de la prevención vs. de la reparación
Un solo incidente a menudo excede el costo de prevención.
La protección se amortiza rápidamente.
Reflexiones finales
Una sola fuga puede causar mucho más daño del esperado. Los sistemas de cierre automático reducen tanto la gravedad como el coste de los daños causados por el agua al detener la fuente antes de que las pérdidas se agraven.